"Un proyecto es un problema con un plan de solución"
Joseph Juran, pionero experto en calidad

Cada diseñador tiene su propia manera de trabajar, de llevar un proyecto. Pero cualquiera que sea el método, incluso cuando no lo hay, todo trabajo creativo tiene tres fases: información, análisis y síntesis. A las que se puede añadir una cuarta: la evaluación del resultado final.

 

Información. Durante esta fase, la intervención del cliente es fundamental; debe dar todos los datos pertinentes y facilitar el contacto de los diseñadores con las distintas áreas de la empresa involucradas en el proyecto.


Análisis. En la fase de análisis es cuando suelen plantearse las dudas y las contradicciones, aparentes o no, del BRIEFING. Es bueno que haya cuantas reuniones sean necesarias para discutirlas y aclararlas. La empresa debe adoptar una actitud abierta y dialogante para no coartar enfoques insólitos e inesperados, que son en muchos casos el germen de diseños realmente innovadores.


Síntesis. Es en esta fase en la que el diseñador está más solo. A partir de la información y del análisis es necesario dar un salto creativo, es decir sintetizar todo ello en una propuesta que tiene mucho de visión y de entrega personal.


Evaluación. Ha llegado el momento de valorar el resultado. Los gustos personales deben quedar a un lado. Hay que objetivar el juicio. Para ello contamos con los objetivos y requerimientos recogidos en el BRIEFING.

 

objetivo

Definir el producto final generando los documentos necesarios (memoria, planos, dibujos, maquetas, prototipos, etc.) para que pueda ser valorado y posteriormente fabricado.

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